Luz
Hay puntos de luz
entre algunas sombras
y lo que parece latir a oscuras
es lo que más alumbra
Hay puntos de luz
entre algunas sombras
y lo que parece latir a oscuras
es lo que más alumbra
Tu esencia,
tu voz tus gestos,
permanecen siempre dentro de mí
como sombras
no quieren ser olvidados
o borrados de mi vida
habitan en mí…
pero nunca cerca de mí,
ni al mismo paso
ni al mismo ritmo
se que están...
que existen sombras
que suenan
que asoman
saben a algo
dicen algo,
nunca cerca de mí
sólo dentro de mí.
Mira, toca, degusta,
la vida es solo eso,
un sorbo de suspiros
un cóctel de ilusiones
un trozo de esperanzas
¿y mañana....?
mañana lo mismo
solo cambia:
la viña
el año
la marca
el sabor
y el que cata....
Inconclusa
Soy un cuerpo de mujer inconclusa, que quisiste tallar con tus manos de artesano. Subiste al monte en búsqueda de la madera eterna…. ¿me dirás alguna vez cual fue el que árbol elegiste en la noche apagada? ¿y cómo bajaste cargado de esperanza por tu creación? ¿fui madera nativa o árbol desarraigado? Cada vez que robaste de mi madero la astilla afilada, para que mi cóncava piel te recibiera, en racimo de besos... tuve miedo. Mis labios como lenguas de fuego quemados al calor de tu gubia, arrojaban sonrisas. Algunas veces te asustaron mis formas y me retocaste muchas otras, yo no fui bella más que en tus manos de artífice bondadoso, pues aquellos que pasaron cerca, no encontraron belleza en mí…dime… ¿me querías inconclusa?; ¿fue demora?, ¿ tiempo cascabeleando sobre tus manos?, ¿o del corazón cayó la fuerza?. Nunca fue más laboriosa tu rutina en la madera de mi cuerpo, que cansado muchas veces, dijiste, ¡no puedo acabarla!... ¡no sé que ojos regalarle! ¡no se como peinar sus cabellos!... pero el rictus de mis penas, ¡dibujaste con perfección!...y no fue crueldad, quizás…ya traía alma de inconclusa Pusiste un corazón fuerte, y sobre la altura del genio, ¡un alma débil!. Para tus deseos trazaste una carne dispuesta al beso y al abrazo del perfume de tu amor a roble, me regalaste flores en los ojos y a mi oído canciones. ¡No te vayas aún!... estoy inconclusa, aún me falta el núcleo, para albergar tu cabeza de hombre bueno y las manos para rozar tu ojos ciegos de huida. ¡No me dejes inconclusa!..¿ves que no huyo ante el dolor de tu trabajo? voy dispuesta a someterme a la punzante aguja, al calor de tu sellado y al barniz profundo que dejará las luces de mi felicidad guardada. Sigue tallando dame formas… convierte en forma el misterio del amor, dame pulso de vida latente, en mi vientre de mujer aromada de deseos y concedeme la conclusividad -¡Oh mi tallador, mi artista, mi genio!, ¡no te vayas sin terminar el madero de mi cuerpo! …¡Se mi Dios!… ¡termina tu creación! …Y si no puedes terminarla, ven, acércate al madero, reposa en la caoba boca inconclusa tu boca de acero… y deja las huellas de tus lágrimas sobre mi costado abierto… ¡que ya te he perdonado!...y sé que no eres Dios….
Yo soy tu Zurda l
la que te llena el corazón de utopías
tú eres mi diestra que hace latir el verso
soy quién resbalo sobre tus carnes
y en un suspiro de hogueras te enciendo todas las fraguas
Yo soy tu Zurda la que dará todas las batallas
para que un día la diestra y la siniestra se unan
y en un diástole y un sístole
la boca de fuego carmesí
nos bese largamente el verso y la utopía
¿Alguien cree que no me indigno?
¿que soy, sólo la palabra dulce y paciente de la cotidianidad ordinaria?
No es así, me exaspero y expelo rabia
mato con la furia del verso ensangrentado
empuño la daga con mil áspides sin piedad e inmisericorde
vuelvo tras el herido y le doy el tiro de gracia
para que no vuelva a intentar cogerse del último hálito de vida…
Después claro me arrepiento y en cenizas me revuelco
pero el acto cruel lo realizo con telón en alto
música tenebrosa de fondo
estruendo de batallas campales
sin un dejo de cobardía
que las guerras están para acabar al enemigo o ser acabado por él
Despues…si alguno de los dos sobrevive
habrán banderas de rendición o algun falso tratado de paz
mientras tanto, no me mires como si no fuera a tomar la espada
ni a empuñar la daga
no te descuides que el cañón esta cargado
por si tuviera que cazarte a lo lejos
por tu estampida vergonzoza y común de todo… ¡ cobarde!
¿Has hecho el amor con algún poeta?
¿No? Entonces, no has hecho el amor,
los hombres comunes no aman así, ¡jamás!
los poetas antes de besar cautivan,
te hacen el amor en gramática.
Te antojan con adjetivos,
y te envuelven en cantidad de adverbios.
Mujer, más...
Los poetas... esgrimen bien las palabras,
te seducen con aromas sustantivos,
te satisfacen en miradas verbales
te esclavizan, con el pronombre en los labios,
Mujer, más hermosa, eres tú...
Regalan, una proposición erótica
se dividen, en la conjunción final,
exigen, artículos definidos,
y en sus labios, nace…
una interjección placentera
Mujer, más hermosa eres tu, para el ¡uf ¡ y los ¡ ah ¡...
Te harán decir...
¡ah ¡
dulce poeta
ámame
tú
aquí
y para los ¡ah!
y los ¡uf !
Luego... si es posible, si aún hay fuerza, regalan un verso,
si fue bueno, una estrofa,
si el alma se quedó allí... ¡un poema completo!
Por eso digo, los poetas aman mejor que el común de los mortales.
Alguien me dirá: conozco poetas que hacen el amor horrible,
les diré entonces: esos, esos sólo eran hombres
¡Nunca, nunca!, Poetas.
El hombre que me ama
ese, ese es mi poeta
y para quien ama a esta mujer
yo soy, yo soy su musa.
De ribera en ribera corremos,
nos apresuramos, nos miramos,
desde allí, nuestros brazos se levantan
desde allá, nos envíamos besos,
palabras ensoñadas, señales y promesas…
pero, lloramos cansados nos separa un mar…
Algunas veces perseguimos itsmos
para que se estrechen nuestras riberas
se acerquen nuestras almas
y un paso nos permita encontrarnos
Pero toda agua nos desborda
saltamos de isla en isla,
sin miedo a las distancias
para encontrarnos en alguna orilla
de un oleaje manso de lago…
Pero volvemos cada día
a encontrarnos separados
por el concurrido abismo de los celos
Cruzo mermando las orillas hasta tu golfo
cobijado de promesas
y me levantas tempestades
como si fueras un ciclón
me intento sostener
de las trenzas de los canales
y sucumbo bajo el Tsumani
de tu incomprensión
En vano esta carrera dura…
todo es: buscarnos, seguirnos, alejarnos
intentos nunca logrados
y desde el océano infinito
salpicado de arenas y caracolas
que ha pisado mi pie naval
levito, percibo, temo…
y concluyo con dolor
que el ojo del huracán que despliegas
ha terminado por derribarme sin piedad…
Vi su cabeza enclavada entre las piernas y de mis ojos asomar lágrimas, le pregunté gritando ¿qué haremos con el amor vaciado en honda copa de fragilidad? Y sin mirarme a los ojos…sin besarme, balbuceó sollozando… ¡quiebra la copa y deja que se derrame que yo no puedo colmarla ni tu eres capaz de beberla! Sin siquiera mirarle… tomé la copa y la hice trizas los cristales que volaron arrogantes de su brillo estrellado se clavaron en mis manos como para dejar en cada una de ellas señales del amor sin huellas Despertaré un dia y veré las heridas de la copa del amor muerto sin haber visto la luz de los besos, ni mirado en su fondo la inmensa capacidad de amor, en una gota sin sangre que aún dormía en su lecho.
Los mismos ojos de la palabra dulce
el mismo rubor púrpura del deseo
como cuando tenia quince años
Frente al primer beso… yo soy niña
si… niña
Mujer seré cuando te olvide
mientras te amé seré infante
pequeña, débil al roce de tus piel
y al sexo, fuerte y desenfrenada,
para el recuerdo seré ciega
y para defenderte un ánima
Reiré como se ríe en la infancia
y pelearé con motivos y sin ellos
Para tener de que perdonarte
y que me perdones…
Me sentaré en el suelo
y comeré con las manos
te sorprenderé una noche
con strip tease
y reirás bajo la ducha conmigo
y no te descuides
que comeré de tu plato
usaré tus camisas
y tus calcetines
seré una niña..
hasta que me sienta herida
cuando te vayas
y entonces…
descubrirás que era una Mujer.
en una burbuja de niña….
Hay un otoño en tus ojos Muere pronto el otoño
hojas de oro
rojizas pisadas
brisas de tierra húmeda
aleteos de golondrinas
que con el frío viajan.
que muere cada mañana
amado de los ojos tristes
y de la palabra anclada
busqué matar en tí,
las añoranzas pasadas
y encontré en este Otoño
tu alma maravillada.
Hay un otoño en tu piel
mañanas de dulces trinos
de los árboles sin ramas,
alma de un sencillo Otoño
que va soltando las alas
guardando la tibia miel
calmando la blanca savia
desnudando las cortezas
para futuras mañanas
Admirador del Otoño
de tardes grises pasadas
calidez de compañías
que prometen buenas charlas
silencios de nubarrones
que caerán a mansalva
manos tibias de caricias
y promesas suavizadas,
llega el frío con sus armas
vientos duros de invierno
nuevas nubes que cabalgan
rayos, truenos,
relámpagos fieros
el cielo nos regala…
espero que este breve Otoño
me haga olvidar tu ramas…
Henchida de poesía
nostalgias y desconsuelos
llegué una tarde febril
huérfana de deseos
cargando un corazón solo
esquivo, frío y ciego...
Más sobre este duro nido
de mi pecho tan gélido
alguien fue sembrando dulzuras
brasas, consuelos y besos
así, tras la tibieza del ruego
se fue despertando lento
como naciendo a la vida
fue creyendo de nuevo...
Pero un disparo de hielo
cobarde de sangre y verso
abrió en lo profundo la herida,
que una vez fue cuajo, hiel, duelo...
Tengo el dolor detenido
a ratos suspiro lento
siento el pulso de la vida gravitar lejos
y al llamado dulce de lo eterno
me dejo llevar resignada como siervo.
En vano sujeto la vida
ella se va sin esfuerzo
yo la dejo salir...
débil
triste
desconsolada
muero...
Imagino tu rostro leve
bajo los parpados bañados.
Y en lo recóndito de la pupila ciega
donde el vértice toca el genio
un suspiro de tu boca escapa.
Me quieres…
Y en la tibia dulzura
del hueco de mis brazos
Para tu cabeza frágil
tengo un hondo nido
de caricias y bálsamos
Te quiero…
Para, tus no palabras vertidas
tengo sones de madrugada.
Despidos tristes, desgarrados
de lo que no tuvimos, ni tendremos.
De todas esas cosas estará llena la mañana
Dije adiós…
Como no apresuramos las carnes
no entibiamos el lecho.
Ni fuimos al suspiro de la piel y el beso
no sabremos si el amor…
¿nos hizo trampas? o ¿sólo nos cazó al vuelo?
Dijiste adiós tambiénMuérete mundo.
Muérete con la espada de mi boca
o de mi palabra cargada de hiel,
hincada la daga en el pecho
te sostendré por largas horas
para que el tajo y el pulso de la herida
desagüe las venas de la vida sin compasión
Nunca cierne la noche, el dolor de mi grito
Y en los fulgores áureos,
te rebanaré la dulce huella
de lo que alguna vez fue pecho.
Has parcelado mi escaso pan
y el agua tardía que me brindaste
la alejaste en fuentes de oropel
ninguna de los dos pude alcanzar.
A algunos cobijaste desde el vientre
a los más…
sentaste en cilicio desde que vimos la luz del sol
Caudales de tormentos fuiste sembrando
a cada paso que me atreví a dar
¡No me traigas al oído voces de esperanzas!
¡Ni pintes de utopías mi espalda!
recuerda que fue en ti
donde apoye con dulzura
el amargo cayado, llamado ilusión
y cerca de ti reclamé por quimeras
donde imploré por sed sin tener agua
y nada me brindaste…
porque podía comprarlo.
Muérete mundo
¿no entendiste nunca?
¡que no era de esa agua!
¡ni por ese pan!
por el cual clamaba mi alma
Sólo sé que fui el madero,
que intentaba detener la marcha
del miedo y del dolor.
Que quería un abrazo
cuando me dieron pasión.
Una simple respuesta
cuando busque la razón
y tan solo una mano…
cuando imploré por perdón.
Muérete mundo.
sin mi atolondrada idea del bien
y mis cursis palabras insípidas.
Concluyo que estorbo,
para que sigas girando.
soy la amarga mirada del sino final
y no encuentro el pulso
y niego el latido,
¡detente que me bajo!
o arrójame a las inmensidades del hades
oscuras celdas donde no se notan los gemidos
y los quejidos de sangre
de abatidos viajeros
¡son el coro cotidiano de los seres cobardes!
Ves que inclino mi rostro
sobre tu rostro cobarde
para que las palabras balbuceadas
a otros…
seas capaz de escupirla sobre mí
ves que pongo la otra mejilla
busco y exijo
que las palabras que has creado
me las tires sobre el rostro
y seas capaz de decírmelas
sin que te tiemblen las gonadas
Ven aquí
acércate a mi valentía
de mujer pequeña y dañada
y veamos si eres capaz
de mascullar tu idioma de caballero
sobre el público
pero cruel en la red privada
sin golpes bajos
sin trampas
ambos desnudos de doctorados
y de egos desprovistos.
Hablaremos sin guardaespaldas
sin mi cabo de guardia
sin juez de turno
y menos de fiscal de causa
sin el valor del montón
ni del nosotros
o de la tropa
tengamos nuestra batalla
la última y dejémosnos
vencer sin aplausos
ganemosnos sin público
sin contadores de lecturas
y sin marcador de pizarra.
Que a veces prefiero
un mundo de cowboy
para empuñar el arma
y gozar con la onomatopeya del disparo
¡bang! ¡bang! ¡bang!
matar al enemigo
sin pieda fingida
sin discursos vagos
ni encuestas mundanas
que la lógica no me lleva nunca a nada
deja al enemigo vivo
y a mi tragandome las entrañas
el odio purpureando
la arrogancia desparramada .
Creamosnos libres
aunque esto sea como el sueño dulce
del que navega entre hielos
que adormece la palabra
el que se siente vil
porque el dolor ajeno no le traspasa
ni las voces de justicia le tocan
afirme su bandera
sintamos sin escenarios
sin aplauso
sin aprobaciones
y si de estas aprobaciones somos esclavos
que nadie nos calle la lira
ni despierte el rictus del odio
ni la vergienza
ni pretenda hacernos retroceder
que me he buscado en el largo llano
de las percepciones
y me he finalmente encontrado
como mi signo piscis
en dobles direcciones
insegura de mi derrotero
y avida de mis reconquistas
si voy sembrando con lágrimas
con vanidad y orgullo
dejenme ser mi propia voz
que no contrato editores
ni correcion de word
Hace tiempo que he dejado
de bañarme en tipex
y me busco en lo recóndito
porque no me tengo miedo
de encontrar un día…
la Sylvia valiente
y al instante la Sylvia cobarde
soy como el péndulo
que enloquece al paciente
dejo abierta la puerta de miel
y al otro día derramo las hieles
y no me crean
si digo que me voy
cuando la verdad es que llego.
no me crean si digo que perdono
cuando estoy con la daga enarbolada
no me creas paloma de un nido
cuando he pasado la noche
aceitando mis alas
ni, la mujer sometida
ni la liberada
ni el adios
ni el suspiro
nada
ninguna dirección cierta
nada es indudable en mi...
Mi boca roja de grana
le susurró un hondo
suspiro de fragua
él…
valiente, intentó eludirlo
mirábame de reojo
escondía tibias las manos
derramaba yo,
latidos en mis pechos
deseos en el aire
y ansias locas en los ojos
todo intentó silenciarlo…
pero…
cuando abatí
el último gemido de mis labios
la noche no tuvo compasión de él…
le cazó al vuelo
esta mirada plena de ruegos
y ni el amago
de su presurosa huída
ni una genial excusa
o una furtiva retirada
le hubiese salvado
de dormir toda esa noche
sobre mí pecho…
Una dulce brisa de otoño
me embriagó la noche
habia en el aire
perfumes de lluvia y ramas
un suave viento contrario,
recorrió avergonzado mi cama
dormir es pérdida de tiempo
yo dormia apresurada.
Se asomó por mi ventana
y respiró sobre mis huesos
me recordó que el verano
está en coma
agonizando tras los romeros
dispuesto a dejarnos
para viajar a otros pueblos.
Desperté angustiada
senti que la noche
caia con su peso
me devoraba los sueños
y los dejaba expuestos
una duda de trasnoche
me cerró el verso
abriendo la realidad
que yo siempre temo…
el seguir sola este otoño
viendo caer hojas al suelo.
Pequeñas gotas tímidas
se posan en mi ventana.
Pequeñas gotas sucias
estan limpiando el cielo.
Pequeñas gotas nuevas
avisan que el estío se acaba
Pequeñas gotas débiles
perfume de funeraria
Pequeñas gotas tristes
lágrimas del que muere.
¡Yo te ayudo!
yo te ayudo a morir
vierto mis lágrimas
para que nadie nunca
les diga pequeñas
Enormes gotas de lluvia
acompañan el cortejo.
Debo ir por el traje gris
al entierro del gran verano.
Tronco sin vida
de resinas muertas
recostado como lagarto
en la playa del pueblo
abrigado con esmero
por tupidas telarañas
llenito de orificios
del loco carpintero
que alguna vez
subio a beber tu savia
y te hirió en el intento.
Recuerdas tronco cenizo
que alegre fuiste
copa frondosa
de aves enamoradas
mirador de niños
columpio de mis recuerdos.
dulzura de frutos
que maduraban a tiempo
sombra y refugio
de cansados viajeros
y agua para el sediento.
Ahora torcido al suelo
invadido de vidas
caverna de hormigas
lecho de termitas
astilla de pueblerinos
te miran al pasar con desprecio
todos tiran de tu leño
brazos de tronco muerto
yo me recuesto en ellos
alguna vez fuiste
erguido árbol de mi huerto