Seducción
Mi boca roja de grana
le susurró un hondo
suspiro de fragua
él…
valiente, intentó eludirlo
mirábame de reojo
escondía tibias las manos
derramaba yo,
latidos en mis pechos
deseos en el aire
y ansias locas en los ojos
todo intentó silenciarlo…
pero…
cuando abatí
el último gemido de mis labios
la noche no tuvo compasión de él…
le cazó al vuelo
esta mirada plena de ruegos
y ni el amago
de su presurosa huída
ni una genial excusa
o una furtiva retirada
le hubiese salvado
de dormir toda esa noche
sobre mí pecho…
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