¡ Muérete mundo !
Muérete mundo.
Muérete con la espada de mi boca
o de mi palabra cargada de hiel,
hincada la daga en el pecho
te sostendré por largas horas
para que el tajo y el pulso de la herida
desagüe las venas de la vida sin compasión
Nunca cierne la noche, el dolor de mi grito
Y en los fulgores áureos,
te rebanaré la dulce huella
de lo que alguna vez fue pecho.
Has parcelado mi escaso pan
y el agua tardía que me brindaste
la alejaste en fuentes de oropel
ninguna de los dos pude alcanzar.
A algunos cobijaste desde el vientre
a los más
sentaste en cilicio desde que vimos la luz del sol
Caudales de tormentos fuiste sembrando
a cada paso que me atreví a dar
¡No me traigas al oído voces de esperanzas!
¡Ni pintes de utopías mi espalda!
recuerda que fue en ti
donde apoye con dulzura
el amargo cayado, llamado ilusión
y cerca de ti reclamé por quimeras
donde imploré por sed sin tener agua
y nada me brindaste
porque podía comprarlo.
Muérete mundo
¿no entendiste nunca?
¡que no era de esa agua!
¡ni por ese pan!
por el cual clamaba mi alma
Sólo sé que fui el madero,
que intentaba detener la marcha
del miedo y del dolor.
Que quería un abrazo
cuando me dieron pasión.
Una simple respuesta
cuando busque la razón
y tan solo una mano
cuando imploré por perdón.
Muérete mundo.
sin mi atolondrada idea del bien
y mis cursis palabras insípidas.
Concluyo que estorbo,
para que sigas girando.
soy la amarga mirada del sino final
y no encuentro el pulso
y niego el latido,
¡detente que me bajo!
o arrójame a las inmensidades del hades
oscuras celdas donde no se notan los gemidos
y los quejidos de sangre
de abatidos viajeros
¡son el coro cotidiano de los seres cobardes!